La uveítis en perros es la inflamación de la úvea, la capa pigmentada intermedia del ojo (iris, cuerpo ciliar y coroides), y es dolorosa y urgente. Un ojo rojo, entrecerrado y que huye de la luz, con la pupila muy pequeña o un velo azulado, debe verlo un veterinario el mismo día. Sin tratamiento, la uveítis puede derivar en glaucoma, cataratas y pérdida de visión permanente.
Cómo se reconoce una uveítis
El Manual Merck de Veterinaria describe el cuadro típico de la uveítis anterior: pupila contraída, iris inflamado, conjuntiva roja, fotofobia, parpadeo espasmódico y presión intraocular baja (Gelatt, Merck Veterinary Manual, actualizado en 2024). En casa lo veréis así:
- Ojo entrecerrado o medio cerrado, a menudo con el tercer párpado asomando.
- Enrojecimiento profundo, a veces un anillo rojo alrededor de la córnea.
- Pupila de alfiler que no se dilata con poca luz.
- Velo gris azulado por las células y proteínas dentro del ojo.
- Se frota la cara, lagrimea o no quiere salir al sol de la tarde.
Causas, y qué se descarta en España
Si solo un ojo está afectado, se piensa antes en un traumatismo, un tumor o un parásito. Si lo están los dos, el veterinario busca una infección o una enfermedad inmunitaria (Merck Veterinary Manual). En una serie de 102 perros, Massa et al. (2002) observaron que alrededor de una cuarta parte tenía una neoplasia ocular o sistémica, con un 17 % de todos los casos por linfoma. Por eso vuestro veterinario puede proponer análisis de sangre e imágenes, y no solo un colirio.
El contexto geográfico cuenta. En España, sobre todo en la costa mediterránea y el sur, la leishmaniosis y la ehrlichiosis son enfermedades transmitidas por flebotomos y garrapatas que se incluyen entre las causas infecciosas de uveítis. Decid a vuestro veterinario si el perro vive o ha viajado a esas zonas. Las espigas de gramíneas, tan comunes en primavera y verano, también pueden herir el ojo, y el traumatismo es una causa reconocida de uveítis en un solo ojo. Akita, Husky siberiano y Samoyedo son además razas conocidas por un síndrome inmunitario que une uveítis y pérdida de pigmento en piel y pelo.
Diagnóstico y tratamiento en la clínica
El veterinario tiñe la córnea con fluoresceína para descartar una úlcera, mide la presión de cada ojo con un tsonómetro (baja en la uveítis, alta en el glaucoma) y explora el iris y el cristalino con una lámpara de hendidura. Suelen seguir análisis de sangre, de orina, pruebas de enfermedades infecciosas y diagnóstico por imagen.
El tratamiento tiene dos objetivos: calmar el ojo y encontrar la causa. Incluye colirios antiinflamatorios con receta (un corticoide o un AINE, elegidos tras la prueba de la fluoresceína), un colirio que evita que la pupila se pegue al cristalino, a veces comprimidos, y además penumbra y collar isabelino. No uséis nunca restos de colirio de otro animal. Si el ojo no mejora, pedid a vuestro veterinario que os derive a un oftalmólogo veterinario, por ejemplo un especialista diplomado por el Colegio Europeo de Oftalmología Veterinaria (ECVO).
Por qué importa la rapidez
El principal riesgo es el glaucoma secundario. Entre casi 1,6 millones de perros atendidos en hospitales universitarios norteamericanos entre 1964 y 2003, la uveítis estuvo detrás de 399 glaucomas secundarios (7,1 %), y las cataratas intervinieron en el 81 % de todos los glaucomas secundarios (Gelatt y MacKay, 2004). Cuanto antes se controle la inflamación, más ojo se conserva.
Una nota sobre el seguro
La uveítis suele repetirse. Antes de contratar un seguro de salud para perros, comprobad el periodo de carencia, los límites anuales y la exclusión de enfermedades preexistentes: un ojo ya tratado puede dejar de estar cubierto.
Una rutina tranquila en casa
- Dad cada dosis a su hora. Suspender antes de tiempo es la causa clásica de las recaídas.
- Proteged el ojo de la luz: habitación en penumbra y paseos cortos fuera de las horas de sol fuerte.
- Limpiad solo la piel y el pelo alrededor del ojo, con suavidad. No enjuaguéis el ojo en sí salvo indicación del veterinario.
- Dejad unos cinco minutos entre colirios distintos.
- No faltéis a ninguna revisión. Medir la presión detecta el glaucoma antes de que se vea.
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Para seguir leyendo: señales de infección ocular en perros, úlcera corneal en perros y ojo turbio en perros.
Cuándo acudir al veterinario, y con qué rapidez
- El mismo día: ojo rojo y entrecerrado con pupila pequeña, velo nuevo u ojo hinchado.
- Urgencias veterinarias 24 horas: traumatismo, ojo abultado o duro al tacto, dolor intenso, incluso de noche o en festivos.
- En 24 horas: el colirio parece dejar de funcionar o el otro ojo se enrojece.
Preguntas frecuentes
¿La uveítis en perros es una urgencia?
Sí, conviene tratarla como tal. Es dolorosa y puede acabar en glaucoma, cataratas y pérdida de visión, así que hay que examinar el ojo el mismo día.
¿Se cura la uveítis en perros?
Depende de la causa. Un traumatismo o una infección tratable suele resolverse; las formas inmunitarias a veces requieren tratamiento prolongado y controles de presión periódicos.
¿Puedo usar un colirio que me sobró?
No. Un colirio con corticoide puede empeorar una úlcera: usad solo lo que prescriba el veterinario tras examinar el ojo.
Aviso veterinario: este artículo es informativo y no sustituye la exploración por un veterinario. Si el ojo de tu perro está rojo, dolorido o turbio, contacta cuanto antes con tu clínica veterinaria o con un servicio de urgencias.
Referencias científicas
- Massa KL, Gilger BC, Miller TL, Davidson MG. Causes of uveitis in dogs: 102 cases (1989-2000). Veterinary Ophthalmology. 2002;5(2):93-98. PMID 12071865
- Gelatt KN, MacKay EO. Secondary glaucomas in the dog in North America. Veterinary Ophthalmology. 2004;7(4):245-259. PMID 15200621
- Gelatt KN. Anterior Uveitis in Dogs. Merck Veterinary Manual, Dog Owners edition (actualizado en septiembre de 2024). merckvetmanual.com