Respuesta rápida: la mayoría de los perros come pasto porque es un comportamiento normal, no porque estén enfermos ni porque quieran vomitar a propósito. Esa es la conclusión de una de las encuestas más grandes sobre el tema y de un experimento controlado con perros sanos. La explicación popular del «estómago malo» es la que peor respaldo tiene en la evidencia.
Si te preguntas por qué tu perro come pasto, aquí tienes lo que los investigadores midieron de verdad, qué explicaciones se sostienen y cuáles no, y los riesgos que importan mucho más que el hábito en sí: lo que hay sobre el pasto.
Lo que encontró la investigación
En 2008, Karen Sueda, Benjamin Hart y Kelly Cliff, de la Universidad de California en Davis, publicaron Characterisation of plant eating in dogs en Applied Animal Behaviour Science. Hicieron tres encuestas diseñadas precisamente para poner a prueba la idea de que los perros comen pasto porque están enfermos y quieren vomitar.
- 25 estudiantes de veterinaria con perro: todos dijeron que su perro comía pasto. Ninguno había visto señales de enfermedad antes. Solo el 8 % dijo que su perro vomitaba con regularidad después.
- 47 dueños en un hospital veterinario universitario: el 79 % había visto a su perro comer plantas, sobre todo pasto. Entre los 33 que respondieron las preguntas de seguimiento, se reportaron señales de enfermedad previas en cuatro perros y vómito ocasional después en seis.
- 1.571 encuestas en línea válidas de dueños de perros que comen plantas: el 68 % comía plantas a diario o cada semana. Solo el 8 % mostraba señales de enfermedad con frecuencia antes de comer plantas, y el 22 % vomitaba con regularidad después.
El resumen del propio Hart es directo: comer pasto es un comportamiento común en perros normales, sin relación con enfermedad, y «el vómito parece ser incidental, y no la causa, de que coman plantas».
La encuesta tampoco encontró relación con la dieta. Los perros que comían sobras o comida cruda no tenían más probabilidad de comer pasto que los alimentados con concentrado comercial, y los perros con dietas bajas en fibra no comían más pasto que los de dietas altas en fibra.
El experimento controlado
Las encuestas dependen de la memoria de los dueños, por eso importa el estudio de 2007 de la Universidad de Nueva Inglaterra (Australia), de Bjone, Brown y Price. Se ofrecieron macetas con pasto a doce perros sanos y desparasitados, tres veces al día durante seis días, y cada episodio se filmó y se contó.
El resultado que debilita la teoría del pasto como vomitivo: en 709 episodios de comer pasto hubo cinco episodios de vómito, en tres perros. Si el pasto fuera un vomitivo que el perro se administra solo, esa cifra debería ser mucho mayor.
Lo que sí apareció fue un patrón de hambre. Los perros pasaron bastante más tiempo comiendo pasto antes de su comida diaria de concentrado que después (2,67 frente a 0,53 minutos), y el consumo bajaba a lo largo del día. Cuanto más tiempo desde la última comida, más pasto. La lectura de los autores: es posible que los perros simplemente traten el pasto como un alimento menor.
Mito frente a lo que muestra la evidencia
| Lo que lees en internet | Lo que muestra la evidencia | Fuente |
|---|---|---|
| «Los perros comen pasto para vomitar». | No tiene respaldo. 5 episodios de vómito en 709 episodios de comer pasto en el estudio controlado; solo el 8 % de los dueños de la encuesta grande vio señales de enfermedad antes. | Bjone et al. 2007; Sueda et al. 2008 |
| «Si come pasto, tiene el estómago malo». | Respaldo débil. Pasa en una minoría. Los perros que sí se veían mal antes tenían más probabilidad de vomitar después, así que no es cero, solo poco frecuente. | Sueda et al. 2008 |
| «Tu perro necesita más fibra en su comida». | Los datos de la encuesta no lo respaldan. No hubo relación entre el nivel de fibra de la dieta y comer pasto. | Sueda et al. 2008 |
| «Una dieta cruda o casera hace que deje de comer pasto». | No hay indicios de diferencia según el tipo de dieta. | Sueda et al. 2008 |
| «Es un instinto para expulsar lombrices». | Hipótesis interesante, no demostrada en perros. Se basa en que los chimpancés silvestres tragan hojas enteras y en que los perros jóvenes comen más plantas. Hart la presenta explícitamente como una hipótesis que necesita más estudio. | Hart, dvm360, 2009 |
| «Un perro sano no haría esto». | Al revés. Los 12 perros sanos revisados por veterinario del ensayo controlado comieron pasto con facilidad, y también lo hacían todos los perros de los 25 estudiantes de veterinaria. | Bjone et al. 2007; Sueda et al. 2008 |
Las explicaciones, ordenadas por solidez de la evidencia
La mejor respaldada: conducta normal de forrajeo heredada
El pasto y el material vegetal aparecen en una buena parte de las heces y los contenidos de estómago de lobos y pumas. Sumado a lo universal que es este comportamiento en perros sanos de compañía, la interpretación principal es que se trata de una predisposición innata heredada de sus ancestros silvestres, no de un síntoma.
Respaldo moderado: hambre y búsqueda de alimento
El aumento antes de la comida en el ensayo controlado es un efecto real y medido, pero en una muestra pequeña de 12 perros. Sugiere que el apetito influye, aunque viene de un solo estudio y no conviene sobreinterpretarlo.
Plausible, pero con poca evidencia: aburrimiento, costumbre y atención
Las fuentes de comportamiento veterinario suelen mencionar la falta de estimulación como un factor, y muchos dueños cuentan que el hábito se concentra en ratos aburridos y sin supervisión en el patio. No hay un estudio controlado que lo cuantifique en perros. Tómalo como una teoría de trabajo razonable, no como un hallazgo.
Popular, pero con respaldo débil: malestar digestivo
Es real en una minoría de perros y es una mala explicación general. Hart anota que un malestar gástrico leve puede, en ocasiones, desencadenarlo, y los perros que se veían mal antes tenían más probabilidad de vomitar después, pero es un subgrupo pequeño, no la norma.
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Apoyo digestivo; no sustituye el diagnóstico veterinario ni un tratamiento formulado.
Especulativa: expulsar parásitos
El paralelo con los chimpancés que tragan hojas está documentado en primates. Trasladarlo a los perros es una hipótesis, y los investigadores que la propusieron lo dicen así.
Sin respaldo: deficiencia en la dieta
Los datos de la encuesta no encontraron relación con la dieta ni con la fibra. No se ha demostrado que ningún alimento o suplemento haga que un perro deje de comer pasto, y cualquier producto que lo prometa afirma algo que la investigación no respalda.
Los riesgos que sí importan
El hábito suele ser inofensivo. Lo que lleva el pasto, muchas veces no.
- Herbicidas en el pasto. Un estudio de 2013 de la Universidad de Purdue (Knapp et al., Science of the Total Environment) detectó herbicidas, entre ellos 2,4-D, en la orina de perros de 19 de 25 hogares después de tratar el césped, y en 14 de 25 antes del tratamiento, además de 4 de 8 hogares sin tratar, algo coherente con la deriva de químicos desde pastos vecinos. También se hallaron residuos de herbicidas en pasto de jardines no tratados. El consejo de Hart a sus clientes es mantener a los perros que comen pasto lejos de zonas tratadas con químicos.
- Cebos para babosas y caracoles. El metaldehído es el ingrediente activo de la mayoría de los cebos para babosas en el mundo y causa agitación, temblores, convulsiones y fiebre peligrosa. No existe antídoto. Es una urgencia, no algo para esperar a ver qué pasa.
- Espigas y aristas de pasto. Estas semillas con púas solo avanzan en una dirección: hacia adentro. Migran a los oídos, la nariz, entre los dedos y, ocasionalmente, hacia cavidades del cuerpo, y suelen causar abscesos. La época de más riesgo es el verano, y todo el año en climas cálidos.
- Parásitos intestinales. El pasto contaminado con heces de otros animales puede llevar huevos de lombrices redondas y de anquilostomas.
- Gusano pulmonar. Angiostrongylus vasorum usa babosas y caracoles como huéspedes intermediarios. Un perro puede contagiarse al comer un caracol escondido en el pasto o el rastro de baba que dejó. Su distribución es regional, pero puede ser mortal. Pregunta a tu veterinario qué parásitos son frecuentes en tu zona.
Un marco para decidir qué hacer
Normal: solo observa
Pastoreo ocasional o incluso diario, sin enfermedad antes, sin vómito después, con apetito, heces y energía normales. No hay nada que corregir.
Manéjalo con ambiente y enriquecimiento
Si el pastoreo parece aburrimiento o repetición, o pasa en un terreno que no controlas: suspende los tratamientos del jardín o pregunta qué usa quien lo cuida y cuánto tiempo hay que esperar para volver a entrar, evita el pasto recién tratado, incluido el de los vecinos, retira los cebos para babosas del patio, revisa patas, oídos y axilas después de caminatas por pasto seco con semillas, mantén al día la desparasitación y añade un paseo de olfateo o un juguete con comida antes del rato en el patio.
Pide cita con el veterinario
Si comer pasto empieza de repente o aumenta mucho; hay vómito o arcadas repetidas; baja el apetito; pierde peso; tiene diarrea persistente; está decaído; o come cosas que no son comida, como tierra, piedras, tela o plástico. Son motivos para una valoración veterinaria, no un diagnóstico: varias condiciones sin relación pueden producirlos.
Urgencias ahora
Sospecha de que comió cebo para babosas; temblores, espasmos o convulsiones; sangre en el vómito o en las heces; arcadas repetidas sin que salga nada con abdomen hinchado o tenso; colapso repentino; o estornudos violentos, sacudidas de cabeza o ojos entrecerrados después de estar en pasto alto y seco, que pueden indicar una arista alojada. Acude a tu veterinario o a la clínica veterinaria de urgencias 24 horas más cercana.
Perros que comen pasto en Colombia: clima, veterinario y precios
El clima cambia lo que debes vigilar. En la costa Caribe (Barranquilla, Cartagena, Santa Marta), en el Pacífico y en la Amazonía, el calor y la humedad de todo el año suelen favorecer a muchos parásitos, así que mantener al día la desparasitación pesa más si tu perro pastorea en patios y zonas verdes. En ciudades andinas frescas y lluviosas como Bogotá o Manizales, o en Medellín con su clima templado, el pasto de parques y jardines pasa mojado buena parte del año: sécale las patas después del paseo y revisa que no haya semillas pegadas entre los dedos. En Cali y los Llanos, con calor y humedad, revisa también el estado del suelo y del pasto donde tu perro pasa más tiempo.
Los desparasitantes y otros medicamentos veterinarios los registra y controla en Colombia el ICA (Instituto Colombiano Agropecuario), y lo más seguro es que tu veterinario te formule el que corresponde según el peso y la edad de tu perro, sin darle medicamentos de la droguería hechos para personas. Si quieres confirmar que tu veterinario está inscrito, puedes consultarlo en el registro público del Consejo Profesional de Medicina Veterinaria y de Zootecnia (COMVEZCOL). Para entender mejor el tema, revisa nuestras guías sobre señales de parásitos en perros y sobre alergia al pasto en perros.
En tiendas como Laika, Agrocampo, Falabella o Mercado Libre Colombia encuentras probióticos para perros. Como precio de referencia de octubre de 2026, el FortiFlora de Purina Pro Plan está en $154.990 COP y el Biocanis de Ourofino (14 g) en $39.990 COP. Al comparar, fíjate en si la fórmula declara los microorganismos que contiene, en el formato (un líquido que se mide y se mezcla con la comida frente a sobres o masticables) y en el costo real por uso en pesos. El probiótico líquido de Pure Majesty Pets cuesta alrededor de $116.000 COP (el precio exacto en pesos se muestra al pagar), con envío gratis a todo el mundo, incluida Colombia, y entrega DDP: aranceles e impuestos ya pagados, nada que pagar al recibir.
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Apoyo digestivo; no sustituye el diagnóstico veterinario ni un tratamiento formulado.
Preguntas frecuentes
¿Debo evitar que mi perro coma pasto?
No por el hábito en sí. Un perro sano que come pasto limpio y sin tratar hace algo normal. Lo importante es dónde está el pasto: evita zonas con herbicidas, cebos para babosas o heces de otros animales.
¿Comer pasto significa que mi perro tiene el estómago malo?
Casi siempre no. Solo el 8 % de los dueños de 1.571 perros que comían plantas veía con frecuencia señales de enfermedad antes. Cuando un perro se ve mal antes de comer pasto, vale la pena que lo revise un veterinario.
¿Por qué mi perro come pasto y luego vomita?
Cerca del 22 % de los perros de la encuesta grande vomitaba con regularidad después, pero el ensayo controlado registró solo cinco episodios de vómito en 709 episodios de comer pasto. Si el vómito es frecuente, consulta al veterinario sin importar el pasto.
¿Más fibra o un cambio de dieta evitan que coma pasto?
La encuesta no encontró relación entre la fibra ni el tipo de dieta y comer pasto. No se ha demostrado que ninguna dieta ni suplemento lo detenga.
¿Es un problema que coma pasto todos los días?
El 68 % de los perros de la encuesta comía plantas a diario o cada semana. La frecuencia sola no es la señal de alerta; sí lo es un cambio repentino, o que el pasto venga acompañado de vómito, pérdida de apetito o decaimiento.
Fuentes:
- Sueda KLC, Hart BL, Cliff KD. Characterisation of plant eating in dogs. Applied Animal Behaviour Science 2008;111:120–132 — ScienceDirect
- Hart BL. Why do dogs and cats eat grass? dvm360, Dec 2009 — dvm360.com
- Bjone SJ, Brown WY, Price IR. Grass eating patterns in the domestic dog, Canis familiaris. Recent Advances in Animal Nutrition in Australia 16 (2007) — une.edu.au
- Knapp DW et al. Detection of herbicides in the urine of pet dogs following home lawn chemical application. Science of the Total Environment 2013;456–457:34–41 — PubMed
- Merck Veterinary Manual — Metaldehyde Poisoning in Animals — merckvetmanual.com
- Merck Veterinary Manual — Lungworm Infection in Dogs — merckvetmanual.com
- Companion Animal Parasite Council — Angiostrongylus vasorum — capcvet.org
- Pet Poison Helpline — Foxtail Grass Foreign Body — petpoisonhelpline.com
Aviso veterinario: este artículo es solo informativo y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional veterinario. Si tu perro no se siente bien, o si su comportamiento cambió de repente, consulta a tu veterinario. Ante una sospecha de intoxicación, acude de inmediato a tu veterinario o a la clínica veterinaria de urgencias 24 horas más cercana.