El oído del perro ayuda a captar sonidos y también participa en el equilibrio. El oído externo incluye el pabellón auricular visible y el canal auditivo. El sonido llega al tímpano y atraviesa el oído medio; en el oído interno hay estructuras relacionadas con la audición y el equilibrio. Los perros pueden mover las orejas para orientarse hacia un sonido, aunque ese movimiento se nota de forma distinta en cada perro.
Por qué algunos sonidos llaman su atención
Los perros pueden percibir frecuencias más agudas que las personas. Eso no significa que todos oigan mejor cualquier sonido en cualquier situación: influyen la edad, la salud del oído, la distancia, el ruido de fondo y las diferencias individuales. Si un perro gira la cabeza o mueve una oreja, quizá esté localizando el sonido; no es una prueba completa de audición.
Al revisar la oreja, observa solo la zona visible, sin introducir objetos en el canal. Una solución para limpiar los oídos de los perros puede formar parte de la rutina cuando hace falta, siguiendo la etiqueta; no diagnostica ni trata una infección. Evita los hisopos dentro del canal.
Observa los cambios
Compara cómo responde tu perro en situaciones tranquilas y habituales. Un cambio repentino, sacudidas frecuentes de la cabeza, mal olor, secreción, enrojecimiento, dolor o problemas de equilibrio merecen una evaluación veterinaria. No pruebes su audición con sonidos fuertes: pueden asustarlo o hacerle daño.
Anota qué cambió y desde cuándo. Ese registro ayuda a describir el patrón sin confundir una reacción normal con una modificación persistente.
Fuente
Manual Veterinario Merck: estructura y función del oído en perros